PENETRAICIÓN DE LA INVAGINACIÓN
::MI HISTORIA::


viernes, marzo 03, 2006



Y sin embargo tal vez no huye, porque lo hubiera dicho con los labios o con los ojos. Y esa tarde sus ojos me dijeron que no iba a regresar y su mirada fue distinta a la mirada que me dio mi hombre aquella noche en que sus labios dijeron a sus ojos: volveré a tu tierra, olvida los hombres con sus uniformes azules, el amor y el olvido. Y me lo dijo de prisa porque aquella desvocada locura que había labrado su raíz de aljibe. Y me acompaño hasta allí y se alisto para saltar y clavarme su indiferencia si a mí se me ocurría chistar, cuando yo lo único que hice fue llorar como un idiota, sin decir nada, dejándolo ir dejando que se llevará con él mi felicidad y mi cuerpo, mi amor y mi esperanza, y todo lo que aprendí aquella tarde, en mi cama, cuando el descarrilamiento.

Y también se llevó al padre de mis hijos, él me lo arrebato, como si él mismo pudiera de pronto arrastrar a la otra o simplemente asesinar su bondad y su cariño y anteayer uno de mis hijos estuvo guardado en un hoyo y él no lo supo ni lo quiso saber. Y aquí estás tú, el otro, y serás muy pequeño para conocer el miedo, pero aún no le he visto la cara, porque sus cabellos cabalgan en mi frente... hijo mío... se llama Conde de Xalamina... porque lo vio, que regresaba, y:


"Ahora regresa.... y tus pequeños ojos... hijo mío... ¿volverán a ser prisioneros del temor y de la angustia? del no saber por qué ese hombre que no es tu padre vive lejos conmigo y con la sombra de tu padre y el recuerdo de tu padre..... pero tú tienes derecho a ser cobarde y yo no, al miedo y yo no, a perderme y yo no, a negarme y yo no, a borrarme y yo no.... porque conozco a ese hombre y sé que es bueno, que podría quererte y que tal vez te quiere, que me quiso a mí y nunca me recordará. Lo sé porque lo veo también en sus ojos el día en que te miro con otros, el día en que también miro los míos, la noche en que me cautivo con ellos. La noche en que me llevo al sepúlcro y la noche en que me vio nacer. Porque él estará contigo y no conmigo, impotente, asustado como una bestia torturada, temeroso de hacerme daño con sólo mirarme y sin embargo me mirará despacio, no dueño de sus actos y apenas de su respiración entrecortada, del palpitar solitario y amargo que dejaste abandonado en mi corazón. Y ahora se detiene, vuelve a caminar y de nuevo se aleja de mí, y yo no puedo, hijo mÍo, no puedo olvidar cómo me miraba: la pasión de sus ojos grandotes.


Posted by nohequ :: 11:20 p. m. :: 0 COMENTARIOS:

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