PENETRAICIÓN DE LA INVAGINACIÓN
::MI HISTORIA::


jueves, mayo 04, 2006

LEJANO CONTINENTE

El pequeño se fue angostando. Desatendió sus palomas y los bípedos conquistaron el palomar. Descuido la alegría, la paz del alma, los pequeños placeres. Se empezó a consumir en silencio como las personas finas cuando son afectadas por una desilusión para la que no tenían defensas. Se refugiaba en la voz de Xalamina y la oración.

El pequeño comprendió que aquel hombre, un titán al acecho de su circunstancia, no miraba en el tiempo del amor. Sintió que era un hecho irreparable, una gran desgracia. En cuanto a la vida de placer, la ternura, como la mala hierba de los bípedos, había sustituido definitivamente al erotismo. El erocidio homosexual se había consumado.

Ternura sin amor (tal vez nunca hubo amor). Lo cierto es que el pequeño era ahora como una figura de papel desteñido. Ante sus ojos se bidimensionalizaba día a día: primero fue el rostro, luego los muslos, luego el relieve de su falo. Se transformó en imagen plana, en una lámina sin volumen al punto tal que al Príncipe Encantador toda posibilidad de tocarlo carnalmente le pareció insensatez, riesgo de causar un daño irreparable. A principios de aquel mes de febrero todo había concluido: él carecía de toda relevancia. Era un retrato, un recuerdo, al que había que enmarcar para colgar sobre el trinchante del corazón.


Posted by nohequ :: 11:35 p. m. :: 0 COMENTARIOS:

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